Pienso que si los sujetadores llevaran un botoncito como el de los cinturones de seguridad de los coches que con sólo pulsarlos se desabrochen, sería el mejor invento y la más grande aportación a la humanidad. Yo pagaría lo que fuera por encontrarme con un sujetador así y estoy seguro que muchos hombres pensarán igual que yo.
Todavía recuerdo la primera vez en la que me tuve que enfrentar a desabrochar uno, hace ya más de quince años, pero si no fuera por la ayuda prestada, aún estaría intentando quitarlo.
Han pasado muchos años desde aquella primera vez a la que le han sucedido muchas más, aunque menos de las que me hubiera gustado, y cada una de ellas es un reto, en la que la mujer es como si te pusiera a prueba, midiendo tu hombría, y más aún si antes ha medido otra cosa y no has salido bien parado.
Yo, bajo mi experiencia, recomendaría principalmente no ingerir alcóhol si después tenéis que quitar un sujetador y, sobre todo, no pensar. No tenéis que pensar lo que pueda estar pensando ella, porque seguro que estará pensando..”Dios mío que torpe”, “si es que todos son iguales”, “y parecía espabilado cuando hablaba en la discoteca”, “si si, mucho piquito de oro y mucho bla bla bla, pero míralo, ni quitar un sujetador sabe”, “como le tenga que ayudar a quitarlo, mañana lo borro del facebook y lo bloqueo del whatsapp”, “ay, Dios, con lo que me ha costado para que se le levante y ya se le está bajando, prefiero ni mirar…” Chicos!! no pensad, os recomiendo antes de empezar, tres respiraciones profundas y una meditación. Ah, importante, no vayáis de chulitos intentando quitarlo sólo con una mano, sólo vais a conseguir quitar un sólo corchete, pero acordaros que son dos y si quitas sólo uno, con una mano, te va a ser imposible quitar el otro, tendrás que apoyarte con las dos manos, quedarías muy mal. Y jamás le pidas ayuda, porque entonces oirás por boca de ella todo lo que estabas pensando que ella estaría pensando.
Otra cosa importante, no pruebes a quitarlo mientras estés haciendo la postura del Cow-Boy, es decir, ella encima tuya, porque los saltitos y quitar el suje son totalmente incompatibles. Tampoco os recomiendo quitarlo cuando aún lleva la camiseta puesta. Ya sé que empiezas a darle besitos a la vez que metes una mano por debajo de la camiseta y le masajes la espalda, pero eso lo haces con la intención de quitarle la prenda de la discordia para, acto seguido, pasar la mano a la parte de delante y tocarle un pecho, o los dos. Sí, sí… si yo te entiendo y la estrategia está muy bien, yo la he llevado a la práctica muchas veces, pero hay un problema, que el sujetador tiene unos tirantes, entonces, si quitamos los corchetes de detrás, aún no podemos cantar victoria, porque lo único que vamos a conseguir es un sujetador colgando, la camiseta, que por lo general es estrechita y tu mano queriendo tocar el pezón… error, error… quitad primero la camiseta, aunque sea más brusco.
Llegados a este punto, muchos de vosotros tiráis la toalla, os invaden la dudas si esto merece la pena realmente y pensáis que por qué no son ellas las que se quitan el sujetador, o mejor aún, por qué no dejarlo puesto?… yo lo he estudiado durante años, e incluso hubo un tiempo en el que me rendí y no lo quitaba, con lo que probé, al besar sobre el sostén, todos los detergentes y suavizantes del mundo: El bosque verde, vernel, Wipp express, creo que podría hacer un ensayo sobre la personalidad de la mujer y el suavizante que utiliza con su ropa íntima… en fin, pero tras mucho estudiar, sólo he llegado a la conclusión de que hay que quitarlo sí o sí.
Bien, seguimos: los tiempos, tenemos que guardar los tiempos. No podemos intentar quitar el sostén en el primer beso, pero tampoco podemos esperar dos horas. Tenemos que hacerlo justo en el cambio de su respiración. Esto es como el cambio de marcha del coche en una rampa, sabéis que hay que ir soltando el embrague y justo cuando cambia de ruido el motor, es el momento en que el coche no se os va para atrás, pero si soltáis un poco más, se os cala… pues justo en ese cambio es cuando quitamos el suje. Es un momento en el que ella respira distinto y los ojos se le entornan, como si tuviera la mirada perdida, a la vez que los labios se le enrojecen.. ahí es cuando te está pidiendo a gritos que se lo arranques todo. Importante, dónde lo dejas?? Nunca lo dejes en la cama!! Sobre todo es porque si al final, sin darte cuenta, lo salpicas y lo manchas!!! jamás hagas eso, un sujetador es una prenda delicada, así que no lo tires sin darle importancia, si puede ser, lánzalo, pero con clase, si hay un sillón, un sofá o una silla cercana, quedarás como un señor.
Resumiendo, no bebas si luego tienes que “trabajar”; dos respiraciones profundas tomando aire por la nariz y soltándolo por la boca; una meditación de cinco minutos visualizándote a ti triunfalmente soltando los corchetes, contrayéndolos con la fuerza necesaria para que al soltar, salgan con suavidad… y luego, pon musiquita, siempre ayuda a marcar el ritmo, una de Bruno Mars o no, hay una muy bonita, la de Enrique Iglesias cantando con Juan Luis Guerra, la de “Cuando me enamoro”.
Y no pienses, no pienses!! sólo siente, actúa, déjate llevar y confío en el que sea la energía del Universo la fluya sobre vosotros, porque será quién te guíe cada segundo.
Just do it!























